Rolex salvado de las manos de Fidel Castro

Es un milagro para coleccionistas y amantes de Rolex. Un submarino 6536 que huyó del comunismo en 1959 como resultado del contrabando reapareció.

Cuba, 1959. Fidel Castro llegó al poder y estableció uno de los regímenes dictatoriales más severos del siglo XX. Las familias más ricas están tratando desesperadamente de escapar del comunismo huyendo del país y quitando sus posesiones más valiosas antes de que las roben o confisquen. Es en este contexto que milagrosamente, gracias al contrabando, un Rolex Submariner 6536, co-firmado por Joyería Riviera, abandonó Cuba y cayó en el olvido por más de 50 años antes de resurgir hoy, convirtiéndose en uno de los relojes de coleccionista más buscados.

Imperio de la Joyería Riviera

En 1943, en La Habana en Galiano Boulevard, Don Julio Abislaiman, acompañado por sus dos hijos José y Juan, fundó la Joyería Riviera en 1943. Una enorme boutique donde las joyas más preciadas se mezclan con los relojes más refinados. Cuba es Tiffany. Esta comparación es aún más significativa si se considera que por casi 17 años, la Joyería Riviera ha visto a Rolex Datejust, GMT Master y Submariner, desde el más sencillo hasta el más culto, pasando por sus ventanas, a veces incluso ofreciendo el lujo de co-firmar algunos relojes raros. Una historia rica pero efímera, desde unos meses después de la revolución cubana en 1960, la familia tuvo que cerrar su negocio y mudarse a Puerto Rico.

Liberado de los talleres de Rolex en 1955

Liberado de los talleres de Rolex en 1955, luego pasó por La Habana, antes de aterrizar en secreto en los Estados Unidos, este submarino 6536 probablemente permaneció en un cajón durante casi 55 años. De hecho, esta pieza que nadie parecía haber visto antes se encuentra en un estado excepcional. Cada componente es original, el ferrocarril dorado y la caja sin pulir aparecen intactos y en punto. ¡Pero nuestra sorpresa no se detiene ahí! Este reloj resurgió con sus papeles originales de 1955, sin rasgaduras ni alteraciones de color.

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